Historias de Rockin’ MAD – Capítulo 1: Paxtor

Historias de Rockin’ MAD – Capítulo 1: Paxtor

Freddie Mercury
Freddie Mercury

Yo ahora lo veo con perspectiva (me alivia bastante, francamente) y pienso que es una evolución natural la que me ha traído hasta hoy desde Julio Iglesias a Mötley Crüe. Aquel pagafantas que cantaba a los quince años a una muchacha que le miraba con ojitos tiernos tenía su motivación obvia y, como luego estudié derecho, aún hoy le defendería alegando que había un poderoso atenuante hormonal. Pero… pero desde aquella mañana de domingo (lo recuerdo clarísimamente) en la que, casi como un objeto de contrabando me pasaron el single de “Bohemian Rhapsody”, desde entonces… amigo… desde entonces todo cambió para siempre.

Empecé a soñar con un escenario con banda, abandoné los pantalones acampanados, la chaqueta y corbata por los vaqueros pitillo, la badana, la camiseta negra y me esforcé más en el grito sostenido que en el susurro meloso.

No renuncio a mi pasado, digamos que me absuelvo. Y si no que tire la primera piedra el que no pringó…

Porque, al fin y al cabo, todo era solo un sueño.

Así hasta que a los muy cuarenta y tantos una bilbainada, un “a que no hay” tan irresistible para un vasco como unas kokotxas con angulas, me hizo hacer un casting con una banda e inspirar profundamente hasta llenar los pulmones como lo hago ahora cada vez que vamos a empezar a tocar.

Vengo del mundo del cine y, ¿sabéis?, hay un momento mágico en un rodaje, el silencio sepulcral previo a la claqueta, el ruido de la cámara rolling y la primera palabra del diálogo del actor. Hay un temblor mudo. Lo mismo me ocurre cuando las baquetas golpean entre sí y vamos a empezar a tocar un tema, inspiro y no expiro, aguanto la respiración hasta que cada uno está en su sitio tocando su parte y aquello, que aún me parece un milagro, suena bien.

Y ya sí, vuelvo a inspirar, entro donde tengo que entrar y canto.

Tardé demasiados años en hacer un sueño realidad, en que cada cosa sonara en su sitio y ahora que por culpa de un bicho cabrón llevamos sin juntarnos más de un mes en Rockin´ Mad, me pregunto… ¿Cómo pude estar sin esto?

Si era tan sencillo como querer hacerlo.

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